Una de las sorpresas de tener una piscina natural es que el jardín empieza a recibir visitas. Primero llega una libélula, después alguna rana en la zona de plantas y, con el paso de las temporadas, algún pájaro que se acerca a beber. Para quien viene de una piscina de cloro, donde el agua es un entorno casi estéril, es un cambio de hábitos.
La pregunta que más nos hacen es si esto es bueno o malo. La respuesta corta: en una biopiscina bien equilibrada es una señal positiva, siempre que sepas qué es normal y en qué casos conviene intervenir. Te lo explicamos a continuación.
Qué fauna suele aparecer en una piscina natural
La fauna llega sola, atraída por el agua, la vegetación y el refugio que ofrece la zona de regeneración. Lo más habitual es ver:
- Insectos acuáticos y libélulas: aprovechan las plantas para posarse y, en algunos casos, para completar parte de su ciclo.
- Anfibios, como las ranas: buscan zonas con vegetación y agua limpia, y suelen quedarse en la zona de regeneración.
- Aves: se acercan a beber o a bañarse en los bordes, sobre todo en jardines de la sierra con arbolado cercano.
Qué especies aparecen depende de la zona, del entorno del jardín y del diseño de cada proyecto, así que no podemos prometer una lista concreta. Lo que sí es común es que cuanto más cuidada y variada sea la vegetación de la zona de regeneración, más fácil resulta que se instalen.
Por qué la fauna es buena señal para el ecosistema
Una piscina natural no desinfecta con cloro. El agua se mantiene limpia gracias a un equilibrio biológico entre plantas, sustrato y microorganismos. Que aparezcan animales indica que el agua no tiene químicos agresivos y que el entorno es habitable.
Además, parte de esa fauna cumple una función útil. Algunos insectos y anfibios se alimentan de otros insectos, lo que ayuda a equilibrar el sistema sin que tengas que hacer nada. No sustituye al mantenimiento, pero lo complementa. Si quieres ver cómo se relaciona esto con el cloro, lo comparamos en nuestro artículo sobre el impacto ambiental de la piscina natural frente a la de cloro.
Dónde vive la fauna y dónde te bañas tú
En el diseño de una biopiscina, la zona de baño y la zona de regeneración están separadas. La fauna tiende a quedarse en la segunda, entre plantas y sustrato, que es donde encuentra refugio. La zona de baño es agua abierta, más profunda y con menos atractivo para casi cualquier animal.
En la práctica, convivir con la fauna significa aceptar de vez en cuando un insecto flotando o una rana que se asoma. Es parte del carácter de una piscina natural, y la mayoría de propietarios lo acaba viviendo como un valor añadido del jardín.
Cuándo conviene intervenir
La fauna no suele dar problemas, pero hay tres situaciones en las que conviene actuar:
- Animales atrapados en el skimmer: revisa la cesta con frecuencia y libera lo que haya caído. Es parte de la rutina de mantenimiento de la biopiscina.
- Mosquitos: aparecen con agua quieta, no por la fauna en sí. Mantén la bomba en marcha y consulta nuestro artículo sobre piscinas naturales y mosquitos.
- Animales muertos en el agua: retíralos cuanto antes con la red, como harías con cualquier resto orgánico, para no cargar el sistema.
Lo que no recomendamos es introducir peces u otras especies por tu cuenta. Un desequilibrio, como demasiados animales para el tamaño del sistema, puede afectar a la calidad del agua. Si te lo planteas, coméntalo con nosotros antes.
Una piscina que también es un pequeño ecosistema
Tener fauna en la piscina forma parte de lo que significa elegir un sistema natural: menos química, más vida en el jardín y un poco más de observación por tu parte. Con la bomba funcionando y una limpieza regular, la convivencia es sencilla.
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